miércoles, 11 de febrero de 2009

Música y tecnología: una relación de amor y odio (1ª parte)

Ciertamente es un poco duro empezar un blog con un tema tan controvertido pero me he propuesto a mi mismo ser lo más objetivo posible. Por otro lado tengo la sensación que precisamente eso es lo que suelen esgrimir los políticos justo antes de lanzar una opinión totalmente parcial. En fin... ya veremos.


¿Como nació la música? Esto si que es empezar bien... Lanzar preguntas que no soy capaz de responder. Imagino que según a quien se le pregunte la respuesta puede ser de lo más variopinta: "La música comenzó cuando un homo sapiens golpeó por primera vez de manera compulsiva y repetitiva una piedra con hueso de Mamut...", "La música nació con Mozart y murió con él.", "Los creadores de la música actual son los Beatles.". Para gustos colores.


Quizás la pregunta que busco es ¿Cuando se empezó a poder vivir gracias a la música? Esto es bastante obvio: cuando alguien estuvo dispuesto a pagar por escucharla. Supongo que el primer homo sapiens lo tendría difícil incluso siendo un percusionista extraordinariamente virtuoso. Mozart, en cambio, vivió muy dignamente de la música y desde luego los Beatles obtuvieron y obtienen (bueno... alguno de ellos) un gran rendimiento económico de su música.


Vayamos un paso más allá ¿Cuando empezó a ser la música un negocio lucrativo? Imagino que Mozart obtendría sus ingresos de sus mecenas y de sus conciertos y creo que hubiera dejado de ganarse la vida en el momento que hubiese dejado de crear nuevas obras o de tocar las ya escritas. Sin embargo los Beatles continúan ganando ingentes cantidades de dinero gracias a sus discos (léase: vinilos, cintas, CD's, DVD's, etc) aunque no compongan nada nuevo o realicen concierto alguno. ¿Cual es factor que desencadena esa abismal diferencia entre ambos?


Efectivamente la tecnología permite capturar algo que por naturaleza es etéreo y fugaz y almacenarlo en un dispositivo que puede ser copiado y reproducido donde y como uno guste sin la presencia del creador. Un escultor o un pintor solo puede obtener dinero al mostrar o vender su obra, que necesariamente debe ser única e irrepetible. El músico sin embargo, gracias a la tecnología, puede duplicar su obra tantas veces como quiera y venderla a quien esté dispuesto a pagar por ella... lógicamente por mucho menos que lo que se pagaría por el cuadro o la escultura que no pueden ser copiados. ¿Pero es el músico el que copia su obra y la distribuye? He aquí el origen de la actual industria discográfica.


¿Cual debería ser el fundamento de la industria discográfica? Quizás la respuesta idílica sería: "Grabar y copiar con la máxima calidad posible una pieza musical de gran valor artístico y venderla a todo aquel que le interese dicha pieza musical por un precio que garantice la máxima rentabilidad". Tristemente la declaración de intenciones es mucho más mundana. El fundamento de la industria discográfica es simple y llanamente ganar dinero vendiendo música (la que sea) grabada en distintos soportes . Ummm... el tema de los soportes es clave.


Evolución de los soportes de audio
En un principio se vendían "singles" en vinilo que, a lo sumo, llevaban alguna canción más en la otra cara del disco. Como no era posible pedir mucho dinero por una o dos canciones se creó el concepto de "long play" o álbum en búsqueda de una mayor rentabilidad. En algunos casos la edición de un álbum estaba más que justificada por tratarse de artistas enormemente prolíficos, sin embargo en muchos otros lo que se buscaba era incrementar los beneficios: más canciones por más dinero en menos tiempo.


Pero el vinilo es muy caro, tanto por el formato como por el coste de hacer las copias, y se buscaron opciones mejores. Con la llegada de los casetes la industria discográfica consiguió reducir costes tanto en el soporte como en las copias. Consiguió además un formato portátil que permitiese la reproducción en casi cualquier sitio; ahí nacieron el radio-casete para los coches, los walkman, los "loros", etc. Ciertamente esto supuso un gran avance para la difusión de la música y un buen negocio para la industria discográfica.


Y aquí empezó el lió...


La industria que comercializaba los equipos de audio vio el filón rápidamente y no tardaron en surgir los casetes de doble pletina y las cadenas de música con plato de disco y casete. Ahora hacer copias no solo era barato para las discográficas si no también para los consumidores. Y todo el mundo empezó a pasarse copias de sus artistas favoritos sin tener que pagar a las discográficas por ello.


La industria discográfica trató de dar la vuelta a la tortilla con el CD. Este formato permite una mayor calidad respecto del vinilo o del casete y minimizar los gastos en el proceso de copiado. De paso, y con muy buen tino, se subieron notablemente los precios de los albumenes argumentando que la calidad era mucho mayor y que los costes de fabricación se habían incrementado (sin comentarios). En realidad lo mejor del CD era que no se podía copiar y la gente que quería esa mejora en la calidad de audio estaba dispuesta a pagar por .


Los fabricantes de equipos de audio y hardware además de volver a forrarse con el cambio de tecnología (radio-cd y cargadores para el coche, discman, nuevas mini- cadenas, etc) no tardaron en volver a "traicionar" a la industria discográfica. En pocos años ya existían grabadores de CD a un precio atractivo para el consumidor. En un último intento la industria discográfica buscó remiendos al asunto tratando de impedir leer los CD's originales en los PC's rozando en algunos casos la paranoia de intentar exterminar el sistema operativo de aquel que osara a meter un CD original en su ordenador (de nuevo sin comentarios).


La gran estocada llegó con el mp3. En este punto los consumidores estaban dispuestos a perder cierta calidad (en un principio bastante) a cambio de tener tantas canciones como quisieran, además de poder copiarlas y pasarlas a sus amigos sin apenas coste (¡cuanto mp3 cabe en un CD!).


La puntilla la ha puesto el P2P. Con este fenómeno de la red ya ni siquiera es necesario tener a un amigo que tenga el CD original o una copia en mp3. Cualquier persona con un PC y acceso a Internet puede conseguir casi cualquier canción que quiera sin pagar absolutamente nada por la copia... Y en este punto nos encontramos.


Vaya... Al final me he liado a analizar tanto el tema que no he llegado a ninguna conclusión. La verdad es que me quedo con las ganas... pero también me apetece un montón poner aquello de:


"Continuará..."

1 comentario:

Berta H.L. dijo...

Nunca me habia planteado todo el proceso que se ha seguido, solo habia pensado en como esta ahora. La verdad es que ha encantado!
Pero me he quedado con una duda...¿como continua?